Granja Tres Arroyos pidió el concurso preventivo y atribuyó su crisis a la caída del mercado y las importaciones

La principal empresa avícola del país reconoció un pasivo superior a $126.000 millones y presentó ante la Justicia las razones que, según su directorio, llevaron al deterioro financiero. Menor demanda interna, aumento de costos, importaciones y pérdida de mercados externos aparecen entre los principales factores.

Una crisis que llegó a la Justicia

Granja Tres Arroyos se presentó formalmente en concurso preventivo junto con otras tres sociedades vinculadas al grupo: Wade, Avex y Holding Agro Industrial S.A. (HAISA).

En el expediente, la compañía reconoció una acumulación de cheques de pago diferido rechazados por más de $126.000 millones y sostuvo que su estructura operativa continúa siendo viable, aunque la situación financiera quedó comprometida.

Según la presentación judicial, la crisis no responde a decisiones empresariales imprudentes, sino a una combinación de cambios en el mercado y factores macroeconómicos que modificaron la ecuación del negocio avícola.

Menos demanda y costos más altos

Uno de los principales argumentos planteados por la empresa es el denominado “estrangulamiento del mercado interno”.

La compañía señaló que el consumo de pollo alcanzó un límite luego de décadas de crecimiento y que la pérdida de poder adquisitivo redujo la capacidad de compra de los hogares.

Al mismo tiempo, aumentaron los costos de energía, transporte, insumos y salarios. Por tratarse de un producto perecedero, la empresa explicó que no puede almacenar la producción indefinidamente y que, ante la falta de capacidad para trasladar los mayores costos a los precios, terminó vendiendo parte de su producción por debajo del costo de reposición.

Importaciones y mercados externos

A ese escenario se sumó el crecimiento de las importaciones de pollo desde Brasil entre 2024 y 2026, favorecido por cambios en las condiciones de importación y menores aranceles.

Según la compañía, el ingreso de producto extranjero a precios competitivos limitó la posibilidad de trasladar los costos internos al precio final.

Otro golpe llegó con el brote de gripe aviar de 2023, que provocó la pérdida temporal del estatus sanitario argentino y el cierre de mercados como China, Chile y la Unión Europea.

La reducción de las exportaciones obligó a volcar una mayor cantidad de producción hacia un mercado interno que la empresa describió como saturado.

El deterioro financiero

El impacto quedó reflejado en los balances. Los resultados no asignados pasaron de un saldo positivo de $3.944 millones en 2022 a un resultado negativo proyectado de $122.052 millones para 2025.

El índice de liquidez también se deterioró: pasó de 1,43 en 2022 a 0,51 en 2025.

Actualmente, Granja Tres Arroyos sostiene más de 1.700 empleos directos, mientras que el grupo supera los 3.000 puestos si se consideran sus empresas vinculadas.

La compañía busca ahora utilizar el concurso preventivo para reestructurar sus pasivos y mantener la continuidad de la actividad, en un proceso que tendrá impacto no solo sobre la empresa, sino también sobre una amplia cadena productiva que incluye productores, proveedores, trabajadores y distribuidores.

Compartir en