En medio de la volatilidad internacional provocada por la guerra en Medio Oriente y la fuerte presión sobre el mercado energético, YPF confirmó que continuará aplicando durante al menos 30 días más el esquema de “buffer” o amortiguación sobre el precio de los combustibles para evitar aumentos bruscos en las estaciones de servicio.
La definición fue realizada por el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, quien explicó que la petrolera decidió absorber parte del impacto de la suba internacional del petróleo para sostener el consumo y evitar una caída mayor en las ventas de naftas y gasoil.
“Decidimos crear un buffer para que el consumo no baje”, afirmó Marín durante una entrevista televisiva, al describir la estrategia implementada por la empresa desde el inicio del conflicto bélico que disparó el precio del barril Brent.
Según explicó el ejecutivo, YPF viene trasladando solo una parte del incremento internacional del crudo a los surtidores, mientras el resto del costo es absorbido temporalmente por la compañía.
El objetivo, señaló, es evitar un escenario de aumentos repentinos que afecte el bolsillo de los consumidores y termine impactando directamente en el nivel de actividad.
Desde la petrolera sostienen que comenzaron a detectar señales de retracción en la demanda luego de las primeras subas registradas tras la escalada del conflicto en Medio Oriente.
“Una familia empieza a usar menos el auto porque no sabe hasta dónde va a llegar el precio”, advirtió Marín al referirse al cambio de comportamiento de los consumidores.
El titular de YPF aclaró además que el esquema no implica un congelamiento formal ni un subsidio estatal sobre los combustibles.
“No hay precios fijos, ni subsidios, ni congelamiento”, remarcó. Sin embargo, dejó en claro que la estrategia será transitoria y que más adelante la compañía buscará recomponer los márgenes resignados durante este período.
“Nosotros te ayudamos y después vos me ayudás a mí”, resumió. Y agregó: “Podemos ayudar, pero no regalar”.
La política de amortiguación llega en un contexto de fuerte incertidumbre internacional. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y las tensiones sobre el estrecho de Ormuz impulsaron fuertes subas en el precio internacional del petróleo, con jornadas en las que el Brent llegó a superar los 100 dólares por barril.
Ese escenario encendió alertas sobre el posible impacto en el mercado argentino de combustibles, especialmente luego de varios meses de aumentos acumulados en surtidores. Aunque desde YPF insisten en que buscan evitar “picos” de precios, el mercado sigue atento a lo que podría ocurrir una vez finalizado el período de estabilización.




