Impacto en el agro: El regreso de las heladas después de temperaturas elevadas extremas

En la transición al tercer mes del año, el impacto del clima en distintas regiones agrícolas del país será notable. Pasar del calor al riesgo de heladas en pocos días.

La Bolsa de Cereales lanzó una advertencia crítica para el cierre de febrero y el arranque de marzo: la región agrícola enfrentará un escenario de extrema variabilidad climática. Se prevén temperaturas que superarán los 40°C, lluvias altamente irregulares y el riesgo de heladas localizadas. Este combo climático llega en un momento de máxima vulnerabilidad para la soja y el maíz de la campaña 2025/26, donde se definen los rendimientos y la rentabilidad final del ciclo.

El próximo frente de tormenta traerá alivio hídrico solo para sectores del norte y la Mesopotamia, dejando a la zona central con aportes moderados que no logran despejar la incertidumbre hídrica. El panorama se completa con una irrupción de aire frío que pondrá a prueba a los cultivos sensibles: se prevén mínimas críticas y heladas localizadas en zonas serranas y el sur de Buenos Aires, marcando una transición brusca hacia el clima otoñal.

Alerta por estrés térmico y variabilidad hídrica

Tras un breve alivio, el reingreso de vientos tropicales provocará un marcado ascenso de las temperaturas. Se esperan máximas superiores a los 35°C en el centro y norte del país (especialmente en el NOA, Chaco, Córdoba y la Mesopotamia), con picos aislados que podrían superar los 40°C. Este escenario representa un riesgo crítico de estrés hídrico y térmico para los cultivos de soja de segunda y maíces tardíos.

En cuanto a las precipitaciones para la semana del 5 al 11 de marzo, se prevé una distribución irregular. Si bien la mayoría de las zonas registrarán entre 10 y 75 mm, sectores puntuales del NOA y el norte de Buenos Aires podrían enfrentar tormentas severas con acumulados superiores a los 150 mm, conviviendo así con riesgos de anegamiento en áreas específicas.

a región enfrenta una marcada inestabilidad térmica. Se espera un descenso inicial de temperaturas (mínimas de 10-15 °C) seguido de un fuerte repunte que superará los 35 °C en el norte de Argentina. Esta volatilidad térmica compromete la estabilidad fisiológica de los cultivos y dificulta la logística operativa.

En el plano regional, Brasil presenta un escenario dual:

  • Precipitaciones: Acumulados de entre 25 y 75 mm en la mayoría de sus áreas, con restricciones en el Nordeste y Río Grande do Sul.
  • Temperaturas: Calor extremo (hasta 40 °C) en el sur del Cerrado. Si Brasil logra equilibrar estas lluvias con las altas temperaturas, su volumen de soja podría consolidarse, incrementando la presión competitiva sobre los precios internacionales.

Mientras que el escenario productivo en Argentina se enfrenta a una fase de extrema volatilidad climática en una etapa crítica para los cultivos. El esquema actual, caracterizado por lluvias erráticas, riesgos de heladas y eventos de estrés térmico, impone la necesidad de un monitoreo lote por lote. En esta ventana de definición de rendimientos, la estabilidad económica del ciclo no solo dependerá de la tecnología, sino de la interacción precisa entre la disponibilidad hídrica y las fluctuaciones de temperatura en el corto plazo.

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