La falta de abejas afectó a los cultivos de alimentos claves entre el 2020 y el 2026 en EE.UU y el mundo

La producción de manzanas y cerezas se ve obstaculizada por la falta de abejas silvestres que están afectadas por la pérdida de hábitat, pesticidas y crisis climática.

La escasez de abejas entre 2020 y 2026 afectó la producción de cultivos alimentarios clave en Estados Unidos y otras regiones del mundo. La disminución de estos polinizadores redujo la polinización de numerosos cultivos, provocando menores rendimientos y generando preocupación por su impacto en la seguridad alimentaria, la biodiversidad y la producción agrícola mundial.

La reducción de las poblaciones de abejas en las principales regiones agrícolas está comenzando a afectar la producción de diversos cultivos esenciales, según una investigación realizada en Estados Unidos. El estudio advierte que la pérdida de polinizadores ya está limitando el rendimiento de algunos alimentos y podría convertirse en un serio desafío para la seguridad alimentaria mundial si la tendencia continúa.

Las abejas silvestres, incluidos numerosos abejorros, enfrentan una combinación de amenazas como la pérdida de hábitats con flores, el uso intensivo de pesticidas, la expansión de los monocultivos y los efectos cada vez más visibles del cambio climático. A ello se suma el deterioro de las poblaciones de abejas melíferas manejadas, afectadas por enfermedades, parásitos y otros factores que reducen la fortaleza de las colmenas.

El problema es especialmente preocupante porque cerca del 75 % de los cultivos destinados a la alimentación humana dependen, al menos en parte, de la polinización realizada por insectos, siendo las abejas las protagonistas de este proceso.

Cinco de siete cultivos ya muestran pérdidas por falta de polinizadores

La investigación, desarrollada por científicos de Estados Unidos, Canadá y Suecia, analizó 131 campos agrícolas distribuidos en 13 estados estadounidenses, evaluando tanto la abundancia de abejas como la producción obtenida.

Los resultados fueron contundentes: cinco de los siete cultivos estudiados mostraron una disminución en sus rendimientos debido a la escasez de abejas. Entre ellos se encuentran manzanas, arándanos y cerezas, todos altamente dependientes de una polinización eficiente.

Según explicó la ecóloga Rachael Winfree, de la Universidad de Rutgers y autora principal del estudio, los campos que registraron una mayor presencia de abejas obtuvieron cosechas significativamente superiores.

Las abejas silvestres resultaron fundamentales

Uno de los hallazgos más importantes fue comprobar que las abejas silvestres aportan una parte mucho mayor de la polinización de lo que se creía, incluso en zonas agrícolas altamente intensivas donde casi no queda vegetación natural.

Diversas investigaciones indican que muchas especies de abejas silvestres son más eficientes polinizando flores que las propias abejas melíferas. Sin embargo, sus poblaciones atraviesan un marcado declive.

Un caso emblemático es el del abejorro parcheado oxidado, que en 2017 se convirtió en la primera especie de abeja incluida en la lista de especies en peligro de extinción de Estados Unidos, tras haber perdido el 87 % de su población en apenas dos décadas.

La agricultura intensiva agrava el problema

Actualmente, gran parte de la agricultura estadounidense depende de millones de colmenas transportadas en camiones para polinizar cultivos comerciales, especialmente los almendros de California.

Sin embargo, este modelo revela una creciente dependencia de una única especie de polinizador.

La expansión de los monocultivos, la eliminación de praderas con flores silvestres, el uso masivo de insecticidas y la reducción de ambientes naturales están disminuyendo la diversidad de polinizadores y debilitando el equilibrio ecológico necesario para mantener la productividad agrícola.

Más demanda de polinización y menos abejas

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la producción mundial de cultivos que dependen de insectos polinizadores se incrementó un 300 % durante los últimos 50 años.

Si la disponibilidad de polinizadores continúa disminuyendo, muchas frutas, verduras y frutos secos podrían volverse más escasos y costosos, afectando la calidad nutricional de millones de personas.

En cambio, cultivos básicos como trigo, arroz y maíz no sufrirían un impacto directo, ya que son polinizados principalmente por el viento.

Una advertencia para el futuro de la agricultura

Los investigadores sostienen que la pérdida de polinizadores ya no es un problema del futuro, sino una realidad que está afectando la producción agrícola actual.

Por ello, recomiendan que los productores incorporen estrategias para favorecer las poblaciones de abejas, como conservar áreas con vegetación natural, reducir el uso innecesario de pesticidas y optimizar el manejo de fertilizantes.

La principal conclusión del estudio es clara: proteger a las abejas significa proteger la producción de alimentos. Sin estos pequeños polinizadores, la agricultura mundial enfrentará crecientes dificultades para satisfacer la demanda de una población en constante crecimiento.

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