La fuerte suba del combustible en marzo volvió a encender las alarmas en el transporte de cargas, un sector clave para el funcionamiento de la economía.
Desde la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) advirtieron que el incremento del gasoil ya impacta de lleno en los costos logísticos y podría afectar la cadena de abastecimiento si no se actualizan las tarifas.
Según la entidad, los precios del combustible acumulan aumentos de entre 20% y 25% en lo que va del mes, con subas que se aplicaron en varias etapas. En ese contexto, el gasoil grado 2 —el más utilizado por el transporte— ya supera los $2.100 por litro, lo que encamina a marzo a cerrar con el mayor incremento en al menos dos años.
El principal factor de preocupación es el peso del combustible dentro de la estructura de costos del sector. De acuerdo con FADEEAC, el gasoil representa cerca de un tercio de los gastos operativos de las empresas de transporte.
Esto implica que cualquier aumento se traslada de manera casi inmediata al valor de los fletes y, en consecuencia, al costo de mover mercadería en todo el país. El impacto no se limita a las empresas del sector: alcanza a alimentos, insumos industriales, materiales de construcción y productos de consumo masivo.
Estimaciones del área técnica de la federación indican que cada suba del 10% en el gasoil genera un incremento de al menos 3,5% en los costos del transporte de media y larga distancia. Con los aumentos acumulados en marzo, el efecto se vuelve aún más significativo y obliga a las empresas a recalcular su estructura en tiempo récord.
Tarifas atrasadas y presión sobre el sector
Frente a este escenario, la principal preocupación del sector pasa por la falta de actualización en las tarifas. Desde FADEEAC advierten que, si los valores del servicio no acompañan el aumento de costos, muchas empresas podrían dejar de operar por inviabilidad económica.
El riesgo, aseguran, trasciende al transporte: los camiones movilizan más del 90% de la mercadería en la Argentina, por lo que cualquier disrupción impacta directamente en el abastecimiento de comercios, industrias y centros de consumo.
Presión internacional y factores locales
La suba del gasoil está en gran parte vinculada al contexto internacional. En las últimas semanas, el precio del petróleo mostró una fuerte escalada impulsada por tensiones geopolíticas, con el barril de referencia superando los US$ 100.
Sin embargo, desde el sector también apuntan a factores locales. Señalan que el encarecimiento del combustible en dólares —que ya ronda los US$ 1,50 por litro— ubica a la Argentina entre los valores más altos de la región y complica aún más la rentabilidad de las empresas.
Además, advierten sobre la falta de mecanismos que permitan amortiguar el impacto de los precios internacionales, incluso en un contexto de crecimiento de la producción local de petróleo.
El mensaje del sector es claro: si no se corrigen los desfasajes entre costos y tarifas, el sistema logístico podría entrar en una zona crítica.
Desde FADEEAC remarcaron que no se trata de una advertencia teórica, sino de una limitación operativa concreta. En ese escenario, el riesgo de desabastecimiento aparece como una consecuencia posible si no se adoptan medidas en el corto plazo.
Con costos en alza y márgenes cada vez más ajustados, el transporte de cargas enfrenta un momento de alta tensión que podría trasladarse rápidamente al resto de la economía.




