La fábrica de tractores de Las Varillas atraviesa una crisis financiera, con caída de ventas, cheques rechazados y dificultades para pagar salarios. La empresa redujo su actividad mientras intenta conseguir capital.
La histórica fabricante cordobesa Pauny enfrenta un escenario crítico. La compañía, que nació en 2002 tras la quiebra de Zanello, busca un inversor o socio estratégico para sostener sus operaciones y evitar que la crisis afecte a sus 450 trabajadores.
La situación se agravó por la caída de las ventas y el avance de los tractores importados, especialmente de origen chino. Según los datos difundidos, entre enero y septiembre de 2026 Pauny comercializó 316 unidades, frente a las 439 del mismo período de 2025. Su participación de mercado se ubicó en el 7,9%.
Menos actividad y dificultades financieras
La empresa redujo su funcionamiento a tres días por semana desde septiembre y, en el marco de un procedimiento preventivo de crisis, abona el 70% de los salarios. Además, la Central de Deudores del Banco Central registra 146 cheques rechazados por más de $1.028 millones.
La Unión Obrera Metalúrgica de San Francisco denunció atrasos salariales y señaló que la firma habría descontado aportes y cuotas de los trabajadores sin depositarlos en los organismos correspondientes.
Incertidumbre por los puestos de trabajo
La dirección dispuso suspender las actividades durante las últimas jornadas de octubre y pidió al personal que no concurriera a la planta. Mientras tanto, la búsqueda de capital continúa con el objetivo de sostener la producción y preservar los puestos laborales.
La crisis de Pauny se da en un contexto de retroceso del mercado de maquinaria agrícola. En septiembre se patentaron 401 tractores en el país, un 22,6% menos que en el mismo mes de 2025, según datos de ACARA.




