El Gobierno habilitó finalmente el sistema que permite a las pequeñas y medianas empresas acceder a los beneficios fiscales previstos por el Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI). La herramienta llega varios meses después de la aprobación de la ley y apunta a facilitar nuevos proyectos productivos.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) puso en funcionamiento el Sistema de Gestión de Inversiones (SGI), una plataforma a la que las empresas ingresan con clave fiscal para registrar sus proyectos, informar el tipo de inversión y presentar la documentación respaldatoria.
El régimen busca reducir parte del costo fiscal y financiero asociado a las inversiones productivas mediante dos herramientas principales: una amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la posibilidad de recuperar créditos fiscales de IVA vinculados con determinados bienes y obras.
Un régimen pensado para distintos tamaños de empresas
El RIMI establece diferentes niveles mínimos de inversión de acuerdo con la categoría de cada empresa.
Las minipymes deberán realizar inversiones desde US$150.000, mientras que para las pequeñas empresas el piso se ubica en US$600.000. En el caso de las medianas empresas tramo 1, el mínimo alcanza los US$3,5 millones y para las medianas tramo 2 llega hasta los US$9 millones.
De esta manera, el esquema busca abarcar desde proyectos de menor escala hasta inversiones de mayor volumen dentro del universo pyme.
La puesta en marcha del SGI representa el paso operativo que faltaba para que las empresas puedan comenzar a tramitar los beneficios. La ley había sido promulgada en marzo y posteriormente distintas áreas del Gobierno definieron que esta plataforma sería la encargada de gestionar las solicitudes.
Qué inversiones pueden ingresar al régimen
El sistema permite registrar diferentes tipos de proyectos productivos. Entre ellos aparecen bienes de capital, equipamiento informático y de telecomunicaciones, obras, sistemas de riego, equipos de eficiencia energética, bienes semovientes, mallas antigranizo y determinadas inversiones vinculadas con minas, canteras y bosques.
Cada inversión registrada recibe un código de identificación dentro del sistema, lo que permite vincular posteriormente los datos cargados con la información declarada ante ARCA.
Hay además una condición particular para las obras que ya estaban en ejecución cuando comenzó a regir la ley. Para ser consideradas dentro del RIMI, debían presentar al 6 de marzo de 2026 un grado de avance inferior al 30% del monto total previsto. Las que habían superado ese nivel quedaron excluidas.
Cómo funciona la amortización acelerada
Uno de los principales beneficios consiste en poder acelerar la amortización de determinados bienes a efectos del Impuesto a las Ganancias.
Para utilizarlo, la empresa debe seleccionar esta opción al momento de registrar el proyecto en el SGI y proporcionar la información correspondiente antes del vencimiento de la declaración jurada de Ganancias en la que se incorpore la amortización.
La reglamentación exige que exista coincidencia entre los bienes registrados en el sistema y aquellos incluidos posteriormente en la declaración jurada. Por eso, la correcta carga de la información será clave para evitar inconsistencias en el trámite.
El otro beneficio: recuperar el IVA de las inversiones
El RIMI también contempla un mecanismo para recuperar el crédito fiscal de IVA generado por la adquisición de bienes muebles amortizables y determinadas obras destinadas a inversiones productivas.
El beneficio puede aplicarse cuando ese crédito permanezca como saldo a favor durante al menos tres meses desde el momento en que resulte computable.
Sin embargo, la devolución está condicionada por un cupo fiscal. El régimen dispone que podrá utilizarse hasta el 50% del cupo anual previsto para la devolución del IVA correspondiente a inversiones en bienes de uso.
El procedimiento comienza con una presolicitud dentro del SGI, que puede realizarse durante los primeros diez días de febrero, mayo, agosto y noviembre. Posteriormente, el sistema informa el cupo fiscal disponible y, una vez asignado, la empresa debe cumplir con los plazos establecidos antes de formalizar la solicitud de devolución.
Qué deben revisar las empresas
Con el sistema ya habilitado, las pymes que tengan inversiones realizadas o en marcha pueden comenzar a preparar la documentación necesaria.
Entre los principales puntos a verificar aparecen la situación de la CUIT, el domicilio fiscal, las altas correspondientes en Ganancias e IVA, la actividad declarada y la constitución del Domicilio Fiscal Electrónico.
También deberán identificar las inversiones realizadas desde el 6 de marzo de 2026, reunir las facturas y comprobantes correspondientes y clasificarlas según las categorías establecidas por la normativa.
La entrada en funcionamiento del RIMI completa así el circuito necesario para que las pymes puedan acceder a los incentivos previstos por la ley. Para el Gobierno, el objetivo es que una menor carga tributaria y una recuperación más rápida del IVA ayuden a mejorar el flujo de fondos y reduzcan el costo de nuevos proyectos productivos.




