Semillas: la industria amplía las excepciones al uso propio para acercar posiciones con los productores

La Asociación de Semilleros Argentinos busca destrabar las negociaciones por una nueva ley y sostiene que la reforma debe promover inversiones, innovación y mayor productividad en el agro.

La actualización de la ley de semillas continúa sin consenso entre la industria y los productores. En ese contexto, la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) ratificó su voluntad de retomar las conversaciones y aseguró que flexibilizó su propuesta sobre el uso propio, uno de los principales puntos de conflicto.

La entidad explicó que amplió la superficie contemplada dentro de las excepciones al pago respecto de su planteo inicial. El objetivo, señaló, es facilitar el acceso de los productores a genética de calidad y avanzar hacia un esquema que reconozca la innovación.

Una negociación que busca avanzar

Las diferencias entre semilleros y representantes del sector productivo impidieron alcanzar un acuerdo durante las conversaciones previas, lo que llevó al Gobierno a avanzar con su propia iniciativa.

Frente a este escenario, ASA insistió en la necesidad de modernizar la legislación y convertir los avances del diálogo en reglas claras y previsibles. Para la entidad, contar con un marco regulatorio estable permitiría fortalecer las inversiones en investigación, mejoramiento genético y nuevas tecnologías.

El productor, en el centro de la reforma

La asociación defendió que una nueva normativa debe beneficiar principalmente al productor argentino, mediante herramientas que impulsen la productividad y el desarrollo tecnológico.

En ese sentido, mencionó a Brasil como referencia de los avances que pueden alcanzarse con condiciones favorables para la innovación, aunque no presentó indicadores comparativos entre ambos países.

Más valor para toda la cadena

Para ASA, el debate no debería limitarse a definir cómo se distribuye el valor que genera actualmente la actividad, sino a establecer condiciones para ampliarlo. La entidad considera que una mayor inversión en genética puede generar oportunidades de crecimiento para el conjunto del agro.

La negociación sigue abierta y uno de los principales desafíos será acordar las condiciones del uso propio, las excepciones al pago y el reconocimiento de la propiedad intelectual, con el objetivo de alcanzar una normativa que genere previsibilidad y permita destrabar el debate.

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