Para garantizar la seguridad de los jugadores, árbitros, espectadores y personal de trabajo, la FIFA aplica un protocolo específico ante tormentas eléctricas, el cual contempla una serie de medidas preventivas que deben cumplirse de manera estricta.
En los grandes torneos internacionales, la seguridad de los futbolistas, árbitros, cuerpos técnicos y espectadores es una prioridad absoluta. Por ese motivo, la FIFA cuenta con un estricto protocolo para actuar ante la presencia de tormentas eléctricas, conocido como la «regla de las 8 millas».
Esta normativa establece que el partido debe interrumpirse de manera inmediata cuando los sistemas de monitoreo meteorológico detectan una descarga eléctrica a una distancia igual o inferior a 13 kilómetros (8 millas) del estadio. La decisión no depende únicamente de que esté lloviendo o se escuchen truenos, sino del seguimiento permanente que realizan radares meteorológicos y sensores especializados capaces de localizar los rayos en tiempo real.
Una vez activado el protocolo, los jugadores, árbitros y oficiales del encuentro deben abandonar el campo de juego y dirigirse a los vestuarios, mientras que el público es informado para que permanezca resguardado en sectores seguros del estadio hasta que las condiciones vuelvan a ser favorables.
El encuentro no puede reanudarse de inmediato. La FIFA exige cumplir con una pausa obligatoria mínima de 30 minutos desde la última descarga eléctrica registrada dentro del radio de 13 kilómetros. Si durante ese período se produce un nuevo rayo dentro del área de vigilancia, el reloj vuelve a comenzar desde cero, prolongando la suspensión hasta que transcurra media hora completa sin actividad eléctrica cercana.
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Este protocolo, basado en recomendaciones internacionales de seguridad frente a tormentas eléctricas, busca minimizar el riesgo de impactos de rayos sobre personas que se encuentran en espacios abiertos, una de las situaciones de mayor peligro durante eventos deportivos al aire libre. Gracias al uso de tecnología de última generación para el monitoreo atmosférico, los organizadores pueden tomar decisiones rápidas y preventivas, priorizando siempre la integridad de todos los presentes antes que la continuidad del espectáculo deportivo.
Lo que se tiene en cuenta:
Monitoreo meteorológico permanente
Durante todo el encuentro, los organizadores utilizan tecnología de última generación para detectar rayos en tiempo real, mediante sistemas de monitoreo y radares capaces de determinar con precisión la ubicación y la distancia de cada descarga eléctrica respecto del estadio.
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Suspensión temporal del partido y posible evacuación
Si las condiciones meteorológicas representan un riesgo para la seguridad, las autoridades pueden ordenar la interrupción inmediata del encuentro. En los casos de mayor peligrosidad, el protocolo también contempla la evacuación parcial o total de los espectadores, tanto del estadio como de sus alrededores, hasta que el riesgo haya desaparecido.
Reinicio del tiempo de espera
Una vez suspendido el partido, deben transcurrir al menos 30 minutos sin que se registre ninguna descarga eléctrica dentro del radio de 13 kilómetros del estadio. Si durante ese período cae un nuevo rayo, el contador vuelve a comenzar desde cero, prolongando la suspensión hasta que se complete nuevamente el tiempo de seguridad establecido.
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Independencia entre las sedes del torneo
En una Copa del Mundo, la demora o suspensión de un partido no modifica la programación del resto de los encuentros. Los partidos previstos en otros estadios mantienen sus horarios originales, incluso cuando se disputan en simultáneo y forman parte de la definición de un mismo grupo. Esta medida busca preservar la organización, la logística y la equidad deportiva durante todo el campeonato.




