La avicultura creció con fuerza en 2025, pero la competencia informal y la baja de precios preocupan al sector.
Tras un sólido impulso iniciado en 2024, el sector de producción de huevos cerró el 2025 con un balance positivo, acumulando un crecimiento superior al 18% en los últimos dos años. Pese a este desempeño general, la industria enfrentó desafíos en los extremos del período, con indicadores negativos tanto al comienzo de 2024 como en el cierre de 2025.
Estos datos se desprenden del último Informe Productivo de CAPIA, que analiza el mercado de huevos y ovoproductos sobre una base poblacional de 47.130.000 habitantes en Argentina.
El consumo interno no da tregua: desde hace tres años, absorbe casi la totalidad de la producción nacional (98%). Para cubrir el resto de la demanda, ingresan al país unos 133 millones de huevos adicionales (un 0,7% respecto a la producción local) a través de canales de importación oficiales y comercio informal de países vecinos.
Según datos de CAPIA, el incremento del 665% en las importaciones ha generado una profunda preocupación en la industria. El sector identifica tres frentes críticos: el riesgo sanitario, al amenazar el estatus de Argentina frente a enfermedades regionales; el impacto socioeconómico, que golpea directamente a los pequeños productores; y la asimetría comercial, derivada de la evasión fiscal y la falta de controles públicos.
A pesar de los desafíos del sector, la industria avícola argentina cerró el 2025 con cifras récord. El parque productivo creció un 8,68%, alcanzando las 62,71 millones de aves (74% blancas y 26% marrones). Este salto permitió pasar de una producción de 553 a 610 huevos por segundo, totalizando casi 19.000 millones de unidades anuales.
Este crecimiento se reflejó directamente en la mesa de los argentinos: el consumo per cápita trepó a 398 unidades anuales, un aumento de 35 huevos por persona respecto al 2024. Con esta cifra, Argentina se posiciona como el consumidor número uno del planeta. En el frente externo, las exportaciones crecieron un 15,8%, ayudando a mitigar el impacto del contrabando, aunque el superávit comercial sufrió una caída del 26,6% comparado con el año anterior.

El huevo: la mejor proteína del mercado que hoy castiga al productor y no llega barata al consumidor. Considerado el alimento más completo, versátil y sostenible, el huevo enfrenta una paradoja económica alarmante. Desde mayo, el precio que recibe el productor por un maple de 30 unidades cayó más del 60 %, pasando de $5.600 a menos de $3.500. Sin embargo, esta baja no se refleja en las góndolas: mientras los costos de producción subieron un 40 %, los intermediarios y comercios minoristas retienen el beneficio, impidiendo que el alivio llegue al bolsillo de la gente.
Con información de: https://news.agrofy.com.ar/




