Esta fecha busca concientizar sobre el rol crucial que tienen los océanos como los «pulmones del planeta», reguladores del clima y fuentes principales de alimento y oxígeno.
Este 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos. Es una fecha fundamental en el calendario ambiental global.
Aunque la idea se propuso originalmente en 1992 durante la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, la Asamblea General de las Naciones Unidas lo oficializó mediante una resolución en 2008.
¿Por qué se celebra este día?
El objetivo principal es recordar el rol crítico que los océanos tienen en nuestra vida cotidiana y concientizar sobre la necesidad de protegerlos:
- Los verdaderos pulmones del planeta: Al contrario de lo que muchos piensan, la mayor parte del oxígeno que respiramos no viene de los bosques tropicales, sino del océano. El fitoplancton marino produce entre el 50% y el 80% del oxígeno de la atmósfera.
- Reguladores del clima: Los océanos absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono producido por los humanos y el 90% del exceso de calor generado por el calentamiento global, actuando como un gigantesco termostato del planeta.
- Sustento y biodiversidad: Son el hogar de la mayor parte de la biodiversidad de la Tierra y la principal fuente de proteínas para más de mil millones de personas en todo el mundo.

Las principales amenazas que se denuncian
Cada 8 de junio, científicos y activistas ambientales unen fuerzas para alertar sobre tres grandes problemas:
- La contaminación por plásticos: Millones de toneladas de plástico terminan en los mares cada año, destruyendo hábitats y fragmentándose en microplásticos que ya ingresaron a la cadena alimentaria marina (y a la nuestra).
- La sobrepesca y la pesca ilegal: La captura desmedida e impositiva de especies está llevando a muchos bancos de peces al borde del colapso ecológico.
- La acidificación del agua: Al absorber tanto $CO_2$, el agua del mar se está volviendo más ácida, lo que disuelve los esqueletos de los corales y las conchas de los moluscos, desequilibrando ecosistemas enteros.
Hay un océano que se está calentando con la gestación de «El Niño»
Y esta gran masa de agua es el corazón del fenómeno. Ese océano es el Océano Pacífico, más específicamente su franja ecuatorial (el Pacífico Ecuatorial Central y Oriental).
Toda la gigantesca maquinaria climática de El Niño, que después termina alterando las lluvias en el Litoral argentino o provocando inviernos más templados, empieza exactamente ahí: con un calentamiento anómalo y masivo de esas aguas superficiales.
¿Cómo funciona la gestación de El Niño en el Pacífico?
En condiciones normales, los vientos alisios (que soplan de forma constante de este a oeste, es decir, desde América hacia Asia) empujan el agua cálida de la superficie del océano hacia el sudeste asiático y Oceanía. Esto hace que en las costas de Sudamérica (Perú y Ecuador) emerja agua profunda, que es fría y rica en nutrientes.

Sin embargo, cuando se gesta «El Niño», ocurre un cambio drástico:
- Los vientos se debilitan: Por razones atmosféricas complejas, los vientos alisios pierden fuerza o incluso llegan a soplar en dirección contraria.
- El agua cálida regresa: Al no haber vientos que la empujen hacia Asia, esa gigantesca masa de agua caliente que estaba acumulada en el Pacífico occidental empieza a «volcarse» y desplazarse de regreso hacia las costas de América del Sur.
- Suba de temperatura marina: Como resultado, la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial sube de manera notable, a veces entre 1°C y hasta 3°C o más por encima de lo normal (lo que se conoce como un «Súper Niño»).
El efecto dominó: Del océano a la atmósfera
El océano y la atmósfera están conectados como si fueran un engranaje. Cuando el agua del Pacífico se calienta, cambia por completo los patrones de evaporación.
Ese calor extra del agua calienta el aire que tiene arriba, alterando la corriente en chorro (las autopistas de viento en la alta atmósfera). Es así como un calentamiento que ocurre en medio del Océano Pacífico termina «viajando» por el aire y modificando el clima en Argentina, generando los bloqueos de aire frío, el aumento de la humedad y las lluvias más intensas que conversábamos antes.




