El campo se prepara para El Niño: activan un plan para reducir el impacto económico

El plan contempla la participación de numerosos organismos, entre ellos Vialidad Nacional, Defensa, el Instituto Nacional del Agua, fuerzas de seguridad y las Fuerzas Armadas, además de autoridades provinciales y organismos especializados.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación reforzó las medidas preventivas ante El Niño 2026-2027, con el objetivo de anticiparse a posibles eventos climáticos adversos y reducir su impacto sobre la producción agropecuaria.

La decisión se tomó este 25 de agosto durante el 4° Encuentro de Coordinación Federal, realizado en Paraná y encabezado por la Agencia Federal de Emergencias (AFE). El eje central fue la presentación del Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027, que busca coordinar la respuesta de organismos nacionales y provinciales frente a los posibles efectos del fenómeno.

Para el campo, el riesgo no se limita a las lluvias. Excesos hídricos, anegamientos, problemas sanitarios, caminos intransitables y dificultades para transportar la producción pueden convertirse rápidamente en mayores costos y pérdidas económicas.

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Del pronóstico a las decisiones en el campo

Durante el encuentro se analizaron las previsiones climáticas para el período ENOS 2026-2027 y las posibles medidas de prevención. La información meteorológica será clave para que productores y autoridades puedan anticipar decisiones sobre siembras, cosechas, movimientos de hacienda, reservas forrajeras, manejo sanitario y logística.

La Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) aportará sistemas de alerta temprana y pronósticos, mientras que el INTA contribuirá con modelos climáticos predictivos y el SENASA con pautas sanitarias ante eventuales emergencias. También participarán el Consejo Federal Agropecuario y especialistas en emergencia agropecuaria.

El objetivo es claro: actuar antes de que ocurran las pérdidas y no cuando el daño productivo ya está instalado.

El agua también puede convertirse en un problema logístico

Un escenario de lluvias abundantes no significa necesariamente pérdidas generalizadas. En determinadas regiones, una mayor disponibilidad de agua puede resultar beneficiosa para los cultivos. El problema aparece cuando las precipitaciones superan la capacidad de absorción de los suelos o generan anegamientos.

En esos casos, el impacto puede extenderse rápidamente. La falta de transitabilidad en caminos rurales y rutas puede impedir la salida de granos, leche, hacienda y producciones perecederas, elevando los costos y afectando la competitividad de productores y empresas.

Por eso, la estrategia federal incorpora también una fuerte dimensión logística, sanitaria y de infraestructura, además de la estrictamente productiva.

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Coordinación entre Nación y provincias

El plan contempla la participación de numerosos organismos, entre ellos Vialidad Nacional, Defensa, el Instituto Nacional del Agua, fuerzas de seguridad y las Fuerzas Armadas, además de autoridades provinciales y organismos especializados.

La amplitud del operativo responde a una realidad concreta: un evento climático severo puede afectar al mismo tiempo la producción, las rutas, la infraestructura, la sanidad y las poblaciones rurales.

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Para los productores, el desafío será ahora que este esquema de coordinación se traduzca en alertas, información y herramientas concretas para tomar decisiones en cada región.

Frente a un posible escenario de El Niño, anticiparse puede ser la diferencia entre aprovechar el agua como un recurso productivo o terminar contabilizándola como una pérdida económica.

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