Ante la posibilidad de lluvias superiores a los valores normales asociadas al fenómeno El Niño, especialistas del Programa Nacional de Apicultura del INTA (PROAPI) recomiendan anticipar el manejo de los apiarios para reducir riesgos y evitar pérdidas.
La planificación incluye mejorar las condiciones de ubicación y acceso a las colmenas, controlar el estado sanitario de las colonias, asegurar reservas de alimento y disponer de materiales secos y limpios para actuar ante posibles anegamientos.
Frente a este escenario climático, los especialistas destacan la importancia de tomar medidas preventivas. Entre ellas, recomiendan evitar que las colmenas permanezcan directamente sobre el suelo, colocarlas sobre caballetes y trasladarlas a terrenos más elevados cuando estén ubicadas en zonas bajas con riesgo de inundación. También aconsejan revisar el estado sanitario de las colonias, prever la alimentación suplementaria y contar con materiales de reemplazo ante posibles daños provocados por el agua y la humedad.
Te puede interesar: ¿Qué intensidad tendrá realmente «El Niño» 2026/27?
Sanidad y alimentación: claves para anticiparse
Según Natalia Bulacio Cagnolo, investigadora del INTA Rafaela, Santa Fe, la primera medida es llegar al período de mayores precipitaciones con las colmenas en condiciones sanitarias adecuadas. En particular, subrayó la importancia de no postergar los tratamientos contra la varroosis cuando correspondan según el plan sanitario.
Además, señaló que es fundamental controlar las reservas de alimento y prever fuentes de energía y proteínas para los apiarios donde la oferta natural pueda resultar insuficiente. Durante los períodos prolongados de lluvia, las abejas interrumpen el pecoreo —la recolección de néctar y polen—, por lo que disponer de reservas suficientes ayuda a reducir el impacto sobre las colonias.
Seguir leyendo: El fenomeno de El Niño más mortífero se cobró 50 millones de muertes

Qué hacer si se producen anegamientos
Si el agua afecta a los apiarios, la primera tarea consiste en realizar un diagnóstico tan pronto como las condiciones de acceso lo permitan. “Los apiarios ubicados en campos anegados requieren la rápida atención del apicultor”, señaló Bulacio Cagnolo.
La revisión debe permitir determinar qué colonias permanecen vivas, cuáles necesitan ser retiradas y qué materiales resultaron afectados por el agua. Para agilizar las tareas de recuperación, es importante contar con elementos secos y limpios que permitan reemplazar rápidamente aquellos que hayan estado en contacto con el agua.
En las colonias que continúan activas, la investigadora recomendó reemplazar los pisos, las alzas y las entretapas húmedas por materiales limpios y secos. También aconsejó reducir los espacios internos mediante separadores, especialmente cuando las abejas ocupan pocos cuadros. El objetivo es concentrar la colonia y favorecer la ventilación y el cuidado del nido de cría por parte de las abejas nodrizas.
Por otra parte, los materiales que quedaron bajo el agua deben retirarse cuando sea posible ingresar con vehículos y trasladarse a un lugar seco para su acondicionamiento. La cera puede recuperarse, mientras que los elementos inertes —como pisos, techos y alzas— pueden acondicionarse después de su limpieza y desinfección.
Cuando el terreno impide el ingreso de vehículos, desde el INTA recomiendan reunir y apilar los materiales sobre una base o en un sitio elevado para reducir su contacto con el agua y facilitar su recuperación posterior.
Reforzar el manejo sanitario después de la inundación
La atención sanitaria continúa siendo prioritaria una vez superado el anegamiento. Si el tratamiento contra la varroosis no se realizó previamente, Bulacio Cagnolo indicó que debe llevarse a cabo entre las primeras tareas, cuando se recupere el acceso al apiario y de acuerdo con el plan sanitario correspondiente.
Asimismo, en las colonias afectadas por el exceso de humedad, recomendó prestar atención a la posible aparición de nosemosis y reforzar la alimentación suplementaria cuando el estado de las abejas y las reservas disponibles lo requieran.
Cómo ajustar la alimentación de las colonias
En cuanto a la nutrición, la investigadora destacó que la suplementación “debe adaptarse a la disponibilidad de recursos próximos del apiario”.
Como fuente energética, se puede utilizar jarabe de azúcar en una concentración de 2:1 o Candy, con preferencia por este último debido a su menor aporte de humedad. En los casos en que la oferta natural de polen resulte insuficiente, también es posible incorporar suplementos proteicos en forma de tortas con más del 25 % de proteína, colocadas sobre los cuadros de la cámara de cría y renovadas según la evolución de cada colonia.
Estas medidas permiten acompañar las necesidades nutricionales de las abejas durante períodos en los que las lluvias limitan la recolección de recursos y dificultan la recuperación de las reservas.

Planificar la recuperación y prevenir nuevos daños
Para Bulacio Cagnolo, el manejo posterior a un anegamiento requiere evaluar nuevamente cada apiario y adaptar las decisiones productivas a las condiciones encontradas. De acuerdo con las recomendaciones del Sendero Tecnológico del Programa Nacional de Apicultura del INTA (PROAPI), la recuperación de los materiales, la atención sanitaria, el control de las reservas y la alimentación forman parte de una misma estrategia para favorecer la recuperación de las colonias y garantizar la continuidad de la actividad.
En este marco, se destacó el taller participativo “Medidas de manejo frente al Súper Niño en las distintas regiones de Argentina”, organizado por la Cátedra Abierta de Apicultura y la Red de Unidades Demostrativas, ambas vinculadas al PROAPI del INTA.
Como resultado de esta iniciativa, se recopiló una serie de recomendaciones adaptadas a las distintas macrorregiones del país, con el objetivo de fortalecer la prevención, mejorar la capacidad de respuesta de los apicultores y reducir el impacto de los anegamientos sobre la producción apícola.
Con información de: https://www.argentina.gob.ar/




