Innovadores invernaderos urbanos para tener en tu propia casa

Dos jóvenes emprendedores producen invernaderos con huerto urbano para hogares, hoteles y restaurantes, una alternativa también para tener uno en tu propia casa.

Julián Porta Javier Poblete son dos jóvenes emprendedores que lanzaron Casa Viva Invernaderos Urbanos, un novedoso servicio de asesoramiento e instalación de invernaderos urbanos.

En poco tiempo lograron efectivizar la construcción de los invernaderos que demandaba dos meses de instalación, reduciéndola a tan solo dos días de trabajo. A la construcción de invernaderos se suman consultas diarias para realizar huertas, equipamiento, sistemas de riego y asesoramiento en cultivos.

A pesar de que la empresa lleva menos de un año funcionando, y en medio de la parálisis de la pandemia, su crecimiento ha sido exponencial. Los noveles empresarios adjudican el éxito de Casa Viva, en parte, a que el cultivo orgánico hogareño se vio beneficiado por el incremento del tiempo que las personas se encuentran en su casa, por un lado, y por otro en el interés creciente por obtener hábitos más saludables en cada vez más segmentos de la población.

“Nuestro propósito es hacer propuestas innovadoras para la producción de alimentos naturales de alta calidad para consumo personal y venta a pequeña escala. A través de nuestros servicios promovemos cambios de estilo de vida con hábitos saludables y promovemos la soberanía alimentaria”, dijo Julián Porta (Julián Porta). . Después de asistir a la Conferencia de Educación Ambiental de Tailandia hace unos años, Havel propuso la idea de construir un huerto urbano. Allí, descubrió un nuevo modelo de educación y desarrollo productivo, en el que el invernadero jugó un papel importante en el campo de las huertas.

“En Argentina, vimos que no existían propuestas innovadoras de invernaderos. La oferta era solamente del tipo industrial a gran escala, sin opciones económicas y que se adapten a la escala familiar”, cuenta Javier.

Las medidas de los invernaderos son estándares, los más pequeños son de 2 x 3 metros, hay de 3 x 4, de 5 x 3 y los más grandes de 6 x 4 metros.  Los precios arrancan desde $ 55.000, el más pequeño, hasta $ 138.000, el más grande. Se fabrican con hierro, nylon y tienen una garantía de tres meses.  La estructura del invernadero dura muchos años pero requiere mantenimiento cada dos años con pintura impregnante. El nylon tiene una durabilidad de dos a cuatro años.

Mesas de cultivo, bancales y riego programado

Además de la instalación de invernaderos urbanos disponen de otros servicios accesorios como mesas de cultivo de 1, 20 x 70 centímetros, bancales y mesas de trabajo.

En las mesas de cultivo se plantan varias variedades de lechuga, rúcula, acelga, espinaca, con aromáticas como orégano, perejil, curry, romero y lavanda. “También se combinan con el cultivo de tomates cherrys, perita, berenjenas, porotos, habas, rabanitos, frutillas y flores de caléndula”, menciona Javier.

Los huertos urbanos están diseñados con sistemas de riego automatizados, iluminación e instalación eléctrica.

El sistema de riego tiene un tablero eléctrico resistente al agua. Se realiza el cableado y se agrega una llave electromagnética para aislar el circuito eléctrico de la casa y la del invernadero.

También dispone de un temporizador que te permite abrir o cerrar el paso de agua.  Las cañerías atraviesan todos los bancales, los cajones y los sectores que necesitan riego. 

“Si uno tiene que trabajar afuera o se quiere ir a las sierras un fin de semana, se puede programar el riego con el temporizador. Este sistema permite racionalizar el uso de agua y evita la generación de hongos”, agrega Julián.

Durables, resistentes y efectivas

A diferencia de otras opciones existentes del mercado más económicas pero menos durables, Casa Viva Invernaderos Urbanos fabrica los huertos con caños cuadrados de hierro estructural.

«Se trata de una obra civil realizada con hormigón. Para que sea resistente, la estructura de hierro va soldada y hormigonada al suelo. Luego el trabajo del tensado del nylon se realiza en forma artesanal”, explica Julián que es estudiante de ingeniería eléctrica.

Los techos de los invernaderos son a dos aguas y constan de tres capas continuas, una arriba de la otra, primero la de nylon, luego la malla antigranizo y después la media sombra, siendo esta extraíble y movible.

Las tres capas juntas producen una eficacia total contra tormentas de granizo. El nylon es lo más frágil pero lo más económico de reemplazar en caso de vientos muy fuertes, tornados y otros fenómenos climáticos. “El nylon es de 150 micrones, el más utilizado en invernaderos a pequeña y gran escala”, señala Julián.

Los cajones de cultivo, bancales y mesas de trabajo son de madera de eucalipto saligna a la que se trata con dos capas de impregnante para darle una mayor durabilidad.

Los invernaderos se instalan en unos dos días de trabajo, el primer día se realiza el armado de la estructura y el segundo día el techado, las coberturas y los detalles.


Próximamente tienen previsto realizar servicios de seguimiento, asesoramiento y acompañamiento constante y personalizado para que el cliente mantenga en óptimas condiciones su huerta urbana. 

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