La carne subió más del 10% en marzo y es uno de los principales focos de presión inflacionaria

El precio de la carne vacuna volvió a marcar el pulso de los alimentos en marzo, con un salto significativo que la posiciona como uno de los principales motores de la inflación en el arranque del año.

El incremento mensual superó el 10% y dejó un acumulado cercano al 22% en el primer trimestre, muy por encima del nivel general de precios. De acuerdo con el último relevamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, los valores minoristas avanzaron un 10,6% en marzo, acelerando con fuerza respecto de enero y febrero, cuando las subas se habían mantenido en torno al 5%.

En términos interanuales, el aumento ya ronda el 70%. El impacto no fue uniforme en los distintos canales de venta. Mientras que en carnicerías los precios subieron un 12,2%, en supermercados el ajuste fue más moderado, con un 7,1%. Aun así, el movimiento fue generalizado y se reflejó en la mayoría de los cortes.

Menos oferta y factores climáticos

Detrás de la suba aparece una combinación de factores típicos del negocio ganadero, potenciados por condiciones climáticas. Por un lado, la oferta de hacienda se redujo, en línea con la estacionalidad del sector: hacia el final del verano suele haber menos animales listos para faena. A esto se sumó una mejora en las condiciones de los campos tras las lluvias, que incentivó a muchos productores a retener la hacienda para ganar kilos antes de enviarla al mercado.

Esa decisión, lógica desde el punto de vista productivo, recortó la disponibilidad en el corto plazo. En paralelo, en otras zonas el exceso de agua jugó en contra. Los caminos complicados y los campos anegados dificultaron el traslado de animales, lo que también limitó el ingreso a los circuitos comerciales.

Con una demanda que se mantuvo relativamente estable, el resultado fue previsible: menor oferta y precios en alza.

El aumento tuvo un impacto especialmente fuerte en los cortes más económicos, lo que intensifica su efecto sobre el consumo masivo. La picada común lideró las subas con un alza superior al 20%, seguida por la carnaza y la falda, que también registraron incrementos de dos dígitos. En cambio, los cortes de mayor valor mostraron ajustes más moderados, aunque igualmente significativos.

Este comportamiento refuerza una tendencia habitual en contextos de tensión: los productos más demandados son los que primero y más rápido.

El movimiento también se trasladó hacia atrás en la cadena productiva. El valor de la hacienda en pie y de la media res —referencia clave del mercado— mostró subas importantes durante marzo, acompañando la dinámica minorista. Sin embargo, hacia el cierre del mes comenzaron a aparecer señales de desaceleración. Luego del fuerte ajuste inicial, el consumo empezó a mostrar resistencia a nuevos aumentos, lo que derivó en una baja en el precio del ganado en pie en las últimas semanas.

Sustitutos también en alza

El encarecimiento de la carne vacuna no ocurrió en soledad. Otras proteínas también mostraron aumentos relevantes. El pollo subió cerca de un 11% en marzo y acumula casi un 25% en el año, mientras que el cerdo tuvo incrementos más moderados. Aun así, la carne vacuna se encareció en términos relativos, ampliando la brecha con sus sustitutos y consolidando su impacto en la canasta alimentaria.

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