La inflación volvió a mostrar señales de desaceleración en mayo y se ubicó en el 2,1%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El dato se convirtió en el más bajo de los últimos ocho meses y quedó por debajo de las previsiones que manejaba el mercado, que estimaban una variación cercana al 2,3%.
Con este resultado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un incremento del 14,7% en los primeros cinco meses de 2026, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,2%.
Uno de los aspectos destacados del informe fue el comportamiento de la inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales. Este indicador avanzó apenas 1,9% y perforó el umbral del 2% por primera vez desde septiembre, reflejando una moderación más extendida en distintos rubros de la economía.
Por su parte, los precios regulados registraron una suba del 2,4%, impulsados principalmente por ajustes en combustibles, electricidad y servicios de agua. En tanto, los precios estacionales aumentaron 3,5%, con una fuerte incidencia del encarecimiento de las verduras, aunque parcialmente compensado por la baja en frutas.
Entre los capítulos con mayor impacto en el índice general se destacó Alimentos y bebidas no alcohólicas, que avanzó 2,5% y volvió a ser el rubro de mayor incidencia en gran parte del país. Las subas en panificados, lácteos y verduras explicaron buena parte de ese comportamiento, mientras que las carnes mostraron escasas variaciones durante el mes.
La división que registró el mayor incremento fue Comunicación, con un alza del 3,4% debido a los ajustes en los servicios de telefonía e internet. Le siguieron Educación, con una variación del 2,9%, y Salud, que continuó reflejando actualizaciones en distintos servicios del sector.
En el extremo opuesto, los menores aumentos se observaron en Prendas de vestir y calzado, que avanzó apenas 0,3%, y en Bebidas alcohólicas y tabaco, con una suba del 0,8%.
El comportamiento de los alimentos fue seguido de cerca por los analistas, ya que se trata del rubro con mayor incidencia sobre el consumo cotidiano. Mientras las verduras mostraron fuertes incrementos estacionales, las frutas registraron retrocesos y la carne se mantuvo prácticamente estable, ayudando a contener el índice general.
Las consultoras privadas coinciden en que la tendencia de desaceleración podría continuar durante junio. Entre los factores que favorecen esta expectativa aparecen la moderación en los aumentos de tarifas reguladas, la estabilidad observada en los precios de la carne y una dinámica más contenida en los combustibles.
De sostenerse este escenario, los especialistas consideran que la inflación podría volver a acercarse al 2% mensual o incluso perforar ese nivel durante los próximos meses, aunque advierten que variables externas, como la evolución de los precios internacionales de la energía y las tensiones geopolíticas, seguirán siendo factores a monitorear.




