Soja y campaña Niño: las claves agronómicas para capturar más rendimiento

la combinación de genética de excelencia, manejo agronómico ajustado y decisiones oportunas será determinante para transformar el potencial climático que trae el Niño en más kilos por hectárea y mejores resultados económicos para los productores.

La planificación de la campaña 2025/26 comienza con una señal contundente proveniente del clima: todo indica que el próximo ciclo agrícola estará marcado por condiciones altamente favorables para la producción, impulsadas por la presencia del fenómeno «Niño», que promete lluvias por encima de los valores históricos y una excelente disponibilidad de agua en los perfiles del suelo.

Frente a este escenario, DONMARIO apuesta a combinar genética de última generación, tecnología y manejo agronómico de precisión para que los productores puedan transformar este contexto climático favorable en mayores rendimientos y rentabilidad.

Con la campaña gruesa empezando a tomar forma, el sector agropecuario ya analiza las mejores estrategias para aprovechar un año que se perfila como uno de los más prometedores de las últimas temporadas. En este sentido, Diego Regnicoli, Gerente de Desarrollo de Autógamas para la región Centro-Norte de Argentina de GDM, destacó la importancia de tomar decisiones anticipadas y ajustar cada planteo productivo a las condiciones que se esperan para el ciclo.

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Un escenario Niño que impulsa las expectativas

Según explicó Regnicoli, la principal ventaja para la soja será la disponibilidad hídrica. Las precipitaciones registradas durante los últimos meses ya permitieron una importante recarga de los perfiles, generando una base sólida para encarar la siembra.

“Estamos ante un escenario de una campaña Niño, con precipitaciones por encima de la media, y ya lo estamos comprobando con perfiles muy bien recargados”, señaló.

Si bien el exceso de humedad ha provocado algunas demoras en la implantación de trigo en determinadas regiones, las perspectivas para la soja son especialmente alentadoras, ya que el cultivo podría disponer desde el inicio de uno de los factores más determinantes para expresar su potencial: el agua.

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La clave: pensar en grande y apuntar a los máximos rendimientos

Para el especialista de GDM, el enfoque productivo debe ser diferente al de campañas más restrictivas. En un contexto donde la humedad no sería una limitante durante el arranque del cultivo, la recomendación es adoptar una estrategia más agresiva en los ambientes de mayor potencial.

“Debemos encarar una campaña pensando en altos rendimientos. El agua en el perfil, al menos al inicio, no debería ser un problema”, afirmó.

Bajo esta premisa, la sugerencia es avanzar con fechas de siembra tempranas, especialmente en la Zona Núcleo, donde las implantaciones de mediados de octubre permiten capturar mejor los recursos disponibles y aprovechar los máximos techos productivos que puede ofrecer el ambiente.

Genética adaptada para cada ambiente

La estrategia de DONMARIO se apoya en una segmentación precisa por ambientes productivos y grupos de madurez, buscando que cada productor encuentre la variedad más adecuada para maximizar resultados.

Para la Zona Núcleo, integrada por el norte de Buenos Aires, sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba, la compañía recomienda principalmente materiales de grupos de madurez IV cortos y IV medios, aunque también destaca oportunidades específicas para variedades de grupo III largo en planteos de alto potencial.

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Nuevas variedades para aprovechar un año de alto potencial

Entre los lanzamientos más destacados para la campaña 2025/26 sobresalen las variedades DM 40E25 y DM 46E25, ambas equipadas con las tecnologías Enlist y STS, herramientas que aportan mayor flexibilidad en el manejo de malezas y una mejor adaptación a los desafíos productivos actuales.

Dentro de este segmento, la DM 40E25 aparece como una de las grandes apuestas de la marca, al combinar un elevado potencial de rendimiento con una destacada sanidad.

Según explicó Regnicoli, se trata de una variedad de grupo IV medio que reúne excelente potencial productivo y muy buenas características sanitarias, un atributo especialmente valioso en campañas húmedas, donde suelen incrementarse los riesgos asociados a enfermedades de fin de ciclo.

Capturar la oportunidad

Con perfiles de suelo bien abastecidos, pronósticos climáticos favorables y una oferta genética diseñada para responder a distintos ambientes productivos, la campaña 2025/26 se presenta como una oportunidad única para apostar a planteos de alto rendimiento.

En este contexto, la combinación de genética de excelencia, manejo agronómico ajustado y decisiones oportunas será determinante para transformar el potencial climático que trae el Niño en más kilos por hectárea y mejores resultados económicos para los productores.

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