Los sistemas de precipitaciones que se desarrollaran del 22 al 27 de octubre complican el escenario en una región del país.
La evolución del fenómeno de El Niño continúa generando un escenario meteorológico altamente complejo en Argentina, con la perspectiva de nuevos episodios de lluvias intensas, tormentas severas y vientos que impactarán con variada intensidad según la región. Durante el período comprendido del 22 al 27 de octubre, el avance de frentes inestables agravará la situación hídrica en el noreste del país, previéndose acumulados de precipitaciones de hasta 200 milímetros que complicarán severamente al NEA y al sur de Brasil a lo largo de los próximos siete días.
Este caudal precipitable enciende las alarmas en toda la Cuenca del Plata, con los copiosos volúmenes de agua previstos sobre la Mesopotamia, sumados a las intensas precipitaciones en los estados brasileños de Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul, impactarán directamente en el aumento sostenido de los caudales de la Cuenca del Plata. Esta dinámica agrava el cuadro del Litoral, una región que ya enfrenta niveles récord en el río Paraná y operativos de evacuación en diversas localidades costeras.
El patrón de inestabilidad no se limitará al noreste del territorio nacional. Hacia el oeste y centro del país, el sistema meteorológico desencadenará precipitaciones intensas en la región de Cuyo y el norte de la Patagonia, acompañadas por un significativo acumulado de nieve en la franja cordillerana. Asimismo, la franja central registrará eventos lluviosos de consideración que abarcarán a las provincias de La Pampa, San Luis, Buenos Aires y diversos sectores de Córdoba, extendiéndose este escenario de inestabilidad generalizada hasta la última semana de octubre.
Los acumulados más destacados dentro de este periodo estarán concentrados en la provincia de Misiones, franja extremo este de Paraguay y áreas del sur de Brasil, con montos entre los 100, 150 y 200 milímetros el recuento total dentro de los próximos 7 días.

El panorama a mediano plazo exige mantener la alerta técnica y operativa. Tanto los organismos meteorológicos oficiales como los especialistas del sector coinciden en que la fase actual es solo el preludio de un ciclo más agudo, proyectando que el pico máximo del fenómeno de El Niño se alcanzará entre el cierre de 2026 y los primeros meses de 2027, lo que obligará a reforzar los planes de contingencia e infraestructura en las zonas más vulnerables




