La campaña de maíz empieza a perfilarse como uno de los pilares del ingreso de divisas del año. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires elevó su estimación de producción a 61 millones de toneladas, lo que representa un ajuste del 7% y refuerza las expectativas sobre el aporte del campo a la economía.
“El incremento responde a una mejora en las perspectivas de rendimiento y a una revisión del área sembrada”, señaló la entidad en su último informe, donde también destacó que la superficie se ajustó al alza tras validaciones con imágenes satelitales.
Con este nuevo número, la proyección se acerca a la estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario, consolidando un escenario de fuerte recuperación para el cereal.
En el terreno productivo, la cosecha avanza de forma gradual, con rendimientos que se ubican en buenos niveles en las principales zonas agrícolas. En la región núcleo, los resultados iniciales muestran valores por encima de los promedios históricos, lo que explica parte del optimismo que empieza a reflejar el mercado.
En paralelo, el maíz tardío atraviesa una etapa clave para la definición del rinde, con una condición de cultivo que mejoró sensiblemente en las últimas semanas. “El 98,6% del área relevada se encuentra entre normal y excelente”, destacó el informe, marcando un cambio significativo respecto a los meses previos.
El clima fue determinante en esta mejora. Las lluvias recientes permitieron recomponer los perfiles de humedad en gran parte del área agrícola, aunque también comenzaron a generar complicaciones en algunas regiones. “Se registran excesos hídricos en sectores del centro-norte de Córdoba, Santa Fe y el centro-este de Entre Ríos”, advirtió la entidad, lo que podría impactar en el ritmo de avance de la cosecha.
Mientras tanto, la soja avanza con mayor cautela. La recolección muestra demoras respecto al promedio de los últimos años debido a las precipitaciones recientes, que dificultan el acceso a los lotes. Aun así, los primeros resultados en soja de primera son alentadores, con rindes que en algunas zonas superan los niveles históricos.
En este contexto, la Bolsa mantuvo sin cambios su proyección para la oleaginosa en 48,5 millones de toneladas, a la espera de cómo evolucione la campaña en las próximas semanas.
El girasol, por su parte, también enfrenta retrasos en la cosecha producto de las lluvias, aunque la proyección de producción se sostiene. “Las labores se concentraron en el sudeste de Buenos Aires, con rendimientos variables según la zona”, indicó el reporte.
Con este escenario, el maíz se posiciona como el cultivo con mayor capacidad de traccionar el ingreso de divisas en el corto plazo. Si se confirman las proyecciones, el volumen exportable permitiría fortalecer el flujo de dólares en un momento clave para la economía, consolidando al agro como uno de los principales motores del año.




