Alertas por una enfermedad que se trasmite de animales a humanos por ingesta de productos contaminados

El SENASA advierte que la detección temprana en los establecimientos pecuarios es la herramienta más eficaz para proteger tanto la productividad del campo como la salud de la comunidad.

La brucelosis es una enfermedad bacteriana y una zoonosis de gran impacto que puede manifestarse de forma aguda o derivar en cuadros crónicos si no se detecta y trata oportunamente. Debido a su peligrosidad, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) enfatiza la importancia de seguir estrictas recomendaciones de prevención, especialmente dentro de los establecimientos pecuarios.

Una amenaza para la salud global y animal

Esta patología no solo compromete la sanidad de los rodeos, sino que representa un serio riesgo para la salud pública. Su alcance es amplio, afectando a:

  • Ganadería: Bovinos, caprinos, ovinos y porcinos.
  • Otros animales: Perros domésticos, fauna silvestre y mamíferos marinos.
  • Seres humanos: Quienes pueden contraer la infección por el contacto con animales o productos contaminados.

Principales vías de contagio

La transmisión de la bacteria ocurre principalmente a través de tres canales críticos:

  1. Consumo alimentario: La vía más común para las personas es la ingesta de leche sin pasteurizar o derivados lácteos crudos (como quesos artesanales) que provengan de animales infectados.
  2. Contacto directo: La manipulación de secreciones de animales enfermos, especialmente durante el manejo de abortos o partos, donde la carga bacteriana es extremadamente alta.
  3. Vía aérea: La inhalación de aerosoles contaminados, un riesgo particularmente elevado para el personal de laboratorio y trabajadores rurales.
  4. Estrategias de Prevención en Salud Pública y Entornos Rurales
  5. La prevención proactiva constituye el pilar fundamental para mitigar la propagación de enfermedades zoonóticas y garantizar la seguridad alimentaria. A continuación, se detallan las pautas esenciales tanto para el consumo general como para la labor productiva:
  6. Seguridad Alimentaria y Consumo Responsable
  7. Para minimizar los riesgos sanitarios asociados al consumo de alimentos, es imperativo seguir estas recomendaciones:
  8. Pasteurización obligatoria: Consumir exclusivamente lácteos elaborados con leche que haya sido sometida a un proceso de pasteurización, garantizando la eliminación de patógenos.
  9. Trazabilidad y Etiquetado: Al adquirir leche o sus derivados, se debe verificar que el envase cuente con el rótulo de identificación reglamentario, el cual certifica su origen y control sanitario.

Estrategias de control y prevención de la brucelosis

La brucelosis es una zoonosis prevenible cuya erradicación depende estrictamente del cumplimiento de protocolos sanitarios. Su abordaje requiere una combinación de bioseguridad en el manejo de campo y una estrategia de inmunización robusta para proteger tanto la sanidad animal como la salud pública.

1. Gestión de bioseguridad y manejo de focos

Ante la presencia de la enfermedad, es imperativo extremar las medidas de higiene para evitar la propagación ambiental de la bacteria:

  • Manipulación de material infectado: Se deben manipular con máximo cuidado los animales positivos y, especialmente, los restos de abortos (fetos y placentas), que presentan una altísima carga bacteriana.
  • Saneamiento ambiental: Es fundamental realizar una desinfección profunda de los corrales, parideras y áreas donde haya existido contacto con material biológico contaminado.

2. Protocolo de vacunación obligatoria

En regiones endémicas, la inmunización es la herramienta más eficaz para reducir la tasa de infección. El esquema legal vigente establece:

  • Población objetivo: Terneras de 3 a 8 meses de edad.
  • Insumo: Aplicación de la Cepa 19.
  • Oportunidad: La inoculación debe integrarse dentro de las campañas nacionales antiaftosa y antibrucélica, garantizando así una cobertura sistemática que limite la diseminación del patógeno.

3. Pilares de la salud única

El control de esta enfermedad no solo preserva el valor de los rodeos domésticos y la integridad de la fauna silvestre, sino que es un componente esencial de la salud humana. La eficacia del sistema se basa en tres ejes:

  1. Prevención activa: Vacunación y manejo preventivo.
  2. Detección temprana: Vigilancia epidemiológica y diagnóstico de laboratorio.
  3. Cumplimiento normativo: Adhesión estricta a las disposiciones de los entes reguladores (como el SENASA).
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