Se trata de una previsión y no de una temperatura ya observada, pero explica por qué la actual estabilidad en +1,8 °C no es considerada todavía una señal clara de debilitamiento.
El Niño frenó temporalmente su calentamiento durante agosto de 2026, con la anomalía de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 estable en +1,8 °C durante tres semanas consecutivas. Sin embargo, esta pausa no alcanza para confirmar un debilitamiento del fenómeno: los modelos climáticos todavía proyectan un evento de fuerte intensidad durante la primavera y comienzos del verano austral.
Según la actualización semanal de la NOAA del 24 de agosto, analizada por Meteored, la anomalía absoluta del Pacífico tropical también registró una leve disminución, de +2,7 °C a +2,6 °C. Aunque se trata de una variación pequeña, ayuda a explicar la reciente estabilización de las temperaturas.
Una pausa que no significa el final
El comportamiento de El Niño no es lineal y puede presentar períodos de estabilidad o pequeñas disminuciones antes de retomar su tendencia. Por eso, una meseta de algunas semanas no permite determinar por sí sola que el fenómeno haya comenzado a perder intensidad.
Los principales centros climáticos utilizan promedios mensuales y trimestrales para evaluar la evolución de El Niño, ya que los valores semanales pueden verse afectados por variaciones atmosféricas y oceánicas de corta duración.
Uno de los factores que pudo influir en esta pausa es la Oscilación Madden-Julian (MJO). Durante agosto ingresó brevemente en una fase que puede favorecer el calentamiento de la región Niño 3.4, aunque su amplitud fue moderada y su permanencia relativamente corta. Esto habría limitado el desarrollo de condiciones capaces de acelerar nuevamente el calentamiento del Pacífico.
Te puede interesar: ¿Qué intensidad tendrá realmente «El Niño» 2026/27?
Los modelos todavía anticipan un evento muy intenso
La señal más importante aparece en las proyecciones de mediano plazo. Los modelos del International Research Institute for Climate and Society (IRI) continúan anticipando anomalías excepcionalmente elevadas durante la primavera y comienzos del verano del hemisferio sur.
El promedio de los modelos analizados podría alcanzar valores cercanos a +3,5 °C en el momento de mayor intensidad proyectada. Se trata de una previsión y no de una temperatura ya observada, pero explica por qué la actual estabilidad en +1,8 °C no es considerada todavía una señal clara de debilitamiento.
Los indicadores oceánicos y atmosféricos continúan siendo compatibles con un El Niño de intensidad muy elevada, escenario que en algunos análisis es denominado “Super El Niño”. Sin embargo, será necesario comprobar si estas señales se mantienen durante los próximos meses.
Seguir leyendo: El fenómeno de El Niño más mortífero se cobró 50 millones de muertes

Atención para el agro argentino
Para el campo argentino, la estabilización semanal no permite anticipar por sí sola un determinado escenario de lluvias ni definir el comportamiento climático para una provincia o cultivo específico.
Lo que permanece vigente es la perspectiva de un El Niño de fuerte intensidad durante una etapa clave para la producción agrícola. Por eso, productores, contratistas y empresas deberán seguir las próximas actualizaciones climáticas.
Por ahora, el Pacífico dejó de acelerar durante algunas semanas, pero las proyecciones mantienen encendida la señal de un evento excepcionalmente intenso. Los próximos informes mensuales serán fundamentales para determinar si el +1,8 °C representa solamente una pausa temporal o el inicio de un cambio más persistente en la evolución de El Niño.




