¿Qué extensión suele alcanzar el fenomeno de El Niño en el pacífico ecuatorial?

Cuando mirás un mapa del clima global durante El Niño, la mancha se dibuja de forma muy nítida. Parece una gigantesca lengua de fuego o una punta de flecha de color rojo/violáceo que nace en las costas de Sudamérica (Perú y Ecuador) y se extiende en línea recta hacia el oeste, cruzando el centro del Pacífico a lo largo de la línea del Ecuador.

Esa «mancha de calor» a la que te referís es la firma térmica inconfundible de El Niño. En la jerga científica se la conoce como anomalía de la temperatura de la superficie del mar (TSM). No es una mancha estática ni una capa delgada de agua: es un pulso gigantesco de energía que altera la geografía del océano más grande del planeta.

La extensión espacial que alcanza el fenómeno de El Niño en el océano Pacífico ecuatorial es verdaderamente monumental. No se trata de un calentamiento localizado en una bahía o una costa, sino de una anomalía térmica que abarca una escala planetaria.

Para dimensionar su tamaño, podemos analizar su extensión tanto en distancia como en las subdivisiones técnicas que usan los científicos.

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La extensión en kilómetros y millas

Cuando El Niño se despliega por completo, la lengua de agua caliente anómala (con temperaturas de entre 0.5 °C y hasta 3 °C o más por encima de lo normal) se extiende a lo largo de casi todo el ancho del planeta en la zona del Ecuador:

  • Extensión longitudinal: El calentamiento cubre una franja que va desde las costas de Indonesia y Papúa Nueva Guinea en el oeste, hasta las costas de Ecuador y Perú en el Estrecho de Sudamérica en el este. Esto representa una distancia continua de entre 12.000 y 14.000 kilómetros (unas 7.500 a 9.000 millas).
  • Extensión latitudinal: Aunque el núcleo duro se concentra justo sobre la línea del Ecuador, la franja de afectación directa suele abarcar unos 5 grados de latitud hacia el norte y 5 grados hacia el sur ($5^\circ \text{N}$ a $5^\circ \text{S}$), lo que equivale a un ancho de unos 1.100 kilómetros.

Básicamente, la masa de agua afectada en el Pacífico cubre una superficie que supera cómodamente el tamaño de continentes enteros.

Las regiones de monitoreo (Las zonas «Niño»)

Para poder estudiar esta enorme masa de agua, los organismos meteorológicos mundiales (como la NOAA) dividieron ese pasillo ecuatorial en cuatro regiones específicas.

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El volumen tridimensional: No es solo la superficie

La extensión de El Niño no es un fenómeno puramente superficial. El debilitamiento de los vientos alisios altera la inclinación de la termoclina (la capa de transición que separa el agua superficial cálida del agua profunda y fría).

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En un año normal, el agua caliente está acumulada en el oeste (cerca de Australia) en una capa de unos 150 metros de profundidad, mientras que en el este (cerca de Sudamérica) el agua fría está muy cerca de la superficie (apenas 30 metros). Durante El Niño, esa estructura se aplana: la masa de agua cálida se distribuye como una manta gigante por todo el Pacífico ecuatorial, alcanzando profundidades de 100 a 200 metros bajo la superficie.

Por la inmensidad de esta masa de agua (miles de kilómetros de largo por cientos de metros de profundidad), una vez que El Niño se calienta y acumula energía, funciona como una batería térmica imposible de frenar, alterando el clima de lugares tan distantes como Argentina, Australia o la India durante meses.

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