Un estudio reciente sobre el comportamiento de Veronika, una vaca residente en una granja de Austria ha revelado capacidades cognitivas sorprendentes.
El animal no solo utiliza un cepillo para rascarse, sino que lo emplea como una herramienta multipropósito, un nivel de sofisticación técnica que, hasta ahora, solo se había documentado en chimpancés.
La llamativa vaca Veronika demuestra una comprensión avanzada de su entorno al alternar las funciones del objeto: utiliza las cerdas para las zonas resistentes como el lomo, pero emplea el extremo liso para áreas sensibles como la ubre o el vientre. Además, ajusta la biomecánica de su movimiento, aplicando presión en la espalda y delicadeza en el abdomen, lo que evidencia una coordinación y anticipación sistemáticas. Esta fascinante historia, que llegó a nosotros a través de una nota de Infobae, nos invita a repensar la complejidad del bienestar y la inteligencia bovina.
La vaca que desafía la ciencia con el uso de herramientas
En una granja de Austria, bajo el cuidado de Witgar Wiegele, vive Veronika, una vaca que ha transformado nuestra comprensión de la inteligencia bovina. Lejos de ser un animal utilitario, Veronika vive como animal de compañía, un entorno que le permitió desarrollar una habilidad asombrosa: el uso flexible de herramientas.
Investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, motivados por un video viral, documentaron cómo Veronika manipula un cepillo de piso de mango largo para rascarse. El estudio, publicado en Current Biology, destaca que la vaca no solo usa el objeto, sino que lo hace de forma estratégica: emplea las cerdas para su lomo y el extremo liso para zonas sensibles como la ubre.

Según los científicos Antonio Osuna-Mascaró y Alice Auersperg, este hallazgo obliga a reevaluar la cognición del ganado, históricamente subestimada debido a sesgos culturales vinculados a su consumo.




