Vídeo: Salvó a 5500 ovejas de morir del frío patagónico y se hizo viral

Un productor recorrió 16 kilómetros en siete horas junto a un rebaño de 5500 ovinos entre ovejas, borregos y corderos , acompañado por cuatro arrieros a caballo y perros ovejeros.

En su momento la ganadería ovina era muy importante en el extremo sur de la Patagonia, pero ahora los productores se han volcado hacia la actividad de ganado bovino y de ganado vacuno. Por distintas problemáticas que son propias de la actividad ovina: precio de lana, cierta problemática con perros asilvestrados; los productores se han volcado a la actividad bovina.

El clima extremo no es para cualquiera. Es un factor determinante, y quizás el principal motivo por el que producir en la Patagonia es completamente diferente a producir en cualquier otra parte. Hay veranos muy secos e inviernos duros y no tan duros.

El otro gran desafío que deben afrontar algunos productores del sur, como Rodrigo, es la poca conectividad producto del aislamiento con las grandes ciudades. “No tenemos un internet tan rápido, o en algunas estancias directamente no hay, y eso afecta hoy en día a nuestras labores de campo. Tuvimos que invertir en antenas y colocarlas en lugares donde llega un poco la señal para transmitir dentro de la casa, pero ha sido todo un tema”, comenta.

Rodrigo Filipic, de 48 años, es productor ovino y gerente de la Estancia La Fortuna, ubicada a 34 kilómetros de Porvenir, en la provincia de Tierra del Fuego, Chile. Fue fundada en 1916 y adquirida por su familia en el año 2000 para cría y producción de ovejas Donhe Merino.

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Producción ovina en Tierra del Fuego

Si bien dedicarse a la actividad ganadera no estaba en los planes de Rodrigo, cuando tuvo la oportunidad de comprar la estancia admite que se fue quedando hasta que se “enamoró”. “Siempre hemos estado ligados al campo, pero nunca pensamos que se iba a dar la posibilidad de tener uno propio y trabajarlo. No sabíamos mucho al principio, y fuimos aprendiendo. Estudiamos, hicimos cursos, viajamos y vimos otras experiencias, y así llegamos hasta donde estamos hoy”, relata.

Actualmente, desde La Fortuna se exporta carne a través de los frigoríficos locales y lana fina de 21 micras para la alta costura mundial, que se exporta directamente a países como China, Uruguay y algunos de Europa. Pero, sin dudas, el diferencial de este establecimiento está en la incorporación de alta tecnología. “Empezamos haciendo pruebas eólicas con placas solares en 2004, y ya en 2017 teníamos instalado un sistema completo de energía renovable que abastece todas las necesidades”, explica Rodrigo.

El productor asegura que el hecho de haber estudiado Ingeniería Civil Industrial le permitió desarrollar una “mentalidad mucho más abierta y darle una visión diferente a la hora de administrar el negocio”. “Fuimos una de las primeras estancias en hacer que todo nuestro sistema productivo funcionara a base de luz solar. Queríamos una producción más limpia”, afirma el gerente del lugar. 

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La historia detrás del arreo viral

Rodrigo asegura que tanto en territorio chileno como en argentino, los sistemas de producción son similares. Las hectáreas se caracterizan por ser amplias, y posibilitan así el sistema de crianza de ovinos extensivo, que se basa en el aprovechamiento de recursos naturales, con los animales libres por las praderas.

Por una cuestión específicamente climática, la explotación animal se divide entre “campos de invierno», ubicados más cerca del mar y donde no cae tanta nieve, y “campos de verano” que están en la altura de los cerros y montes, donde los animales pasan el período estival.

https://youtu.be/pl0s2pqD2Vg

En este sentido, los arreos son típicos de las regiones patagónicas y se realizan dos veces por año. “Se suben a los animales en diciembre y en esta época hay que bajarlos antes de que caigan las primeras nevadas para que estén más protegidos ante un evento climático”, aclara Rodrigo. 

El animal se lleva muy despacio. Se va parando para que descanse, pastoree un poco, tome agua y se continúa. Uno no lo puede llevar apurado porque se puede acalambrar. Es todo un trabajo lento que se hace hasta llegar al destino con todos juntos”, explica el productor. Quien en esta última oportunidad recorrió 16 kilómetros en siete horas junto a un rebaño de 5500 ovinos entre ovejas, borregos y corderos , acompañado por cuatro arrieros a caballo y perros ovejeros.

El traslado quedó registrado por un drone y las imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales. “Son tradiciones típicas y muy bonitas de ver que hoy en día se mantienen”, sostiene Rodrigo.

“Nosotros tenemos la suerte de tener una distancia corta entre los campos, pero hay movimientos mucho más grandes en la región, donde hasta el arriero duerme con el animal. El secreto está en disfrutar lo que uno hace, al disfrutarlo haces mejor tu actividad”, concluye.

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