El Niño fuerte gana terreno: 81% de posibilidades de ocurrencia

Los últimos informes climáticos internacionales muestran una tendencia cada vez más clara: el fenómeno El Niño podría convertirse en uno de los eventos más significativos de los últimos años.

De acuerdo con las actualizaciones mensuales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), las probabilidades de que el episodio 2026/27 alcance una intensidad fuerte ya se ubican en torno al 81%, mientras que también aumenta la posibilidad de que evolucione hacia una categoría muy fuerte durante la primavera del hemisferio sur, especialmente entre octubre, noviembre y diciembre de 2026.

Los modelos climáticos no solo destacan la intensidad potencial del calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, sino también su posible persistencia. Actualmente, varios escenarios proyectan que El Niño podría mantenerse activo hasta el otoño de 2027, superando ampliamente los ocho meses de duración. Esta combinación de intensidad y permanencia es uno de los factores que más preocupa a los especialistas, ya que los impactos suelen amplificarse cuando el fenómeno logra sostenerse durante un período prolongado.

¿Por qué preocupa un El Niño fuerte?

Históricamente, los eventos intensos de El Niño han estado asociados a importantes alteraciones en los patrones de lluvia y temperatura en gran parte de Sudamérica. Si las proyecciones actuales se confirman, diversas regiones podrían experimentar precipitaciones muy superiores a los valores normales, aumentando el riesgo de inundaciones, anegamientos rurales y crecidas de ríos.

Las áreas con mayor vulnerabilidad incluyen el litoral argentino, Uruguay, el sur de Brasil y sectores de Paraguay, donde tradicionalmente El Niño favorece la ocurrencia de lluvias abundantes y episodios de tormentas más frecuentes. En estas regiones, el exceso hídrico puede generar importantes consecuencias para la producción agropecuaria, la infraestructura vial y las poblaciones ubicadas en zonas ribereñas.

Por el contrario, otras áreas del continente podrían presentar respuestas diferentes, con modificaciones en los regímenes de temperatura y distribución de precipitaciones que también impactan sobre la agricultura, la disponibilidad de agua y la generación hidroeléctrica.

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El antecedente de los grandes eventos

La atención de los meteorólogos se centra especialmente en la posibilidad de que el fenómeno alcance una magnitud comparable a algunos de los episodios más recordados de las últimas décadas. Los eventos de El Niño de 1982-83, 1997-98 y 2015-16 fueron catalogados como muy fuertes y dejaron una huella significativa en distintos países de la región.

En Argentina, particularmente en las provincias del litoral, aquellos episodios estuvieron marcados por lluvias excepcionales, inundaciones extensas, desbordes de ríos y pérdidas económicas considerables. El sector ganadero fue uno de los más afectados debido a la inundación de campos, dificultades logísticas y pérdidas de productividad. Situaciones similares se registraron en el sur de Brasil y en otras áreas de la cuenca del Plata.

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Una señal para seguir de cerca

Aunque todavía faltan varios meses para que el fenómeno alcance su máximo desarrollo y las proyecciones pueden sufrir ajustes, la tendencia observada en los modelos climáticos internacionales resulta cada vez más consistente. El aumento de las probabilidades de un El Niño fuerte o muy fuerte, junto con su posible prolongación hasta 2027, representa una señal de alerta para organismos de gestión del riesgo, productores agropecuarios y sectores sensibles al comportamiento del clima.

Durante los próximos meses, la evolución de la temperatura del océano Pacífico y de la circulación atmosférica será determinante para confirmar si el evento finalmente se ubica entre los más intensos de las últimas décadas. Por ahora, los indicadores apuntan a un escenario que merece un seguimiento permanente debido a su potencial impacto sobre gran parte de Sudamérica.

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Puntos Clave del Evento 2026/2027

  1. Desarrollo Rápido: Tras una fase fría o neutra a inicios del año, la cuenca del Pacífico ecuatorial experimentó un calentamiento acelerado a partir de mayo de 2026.
  2. Intensidad del Pico: Las proyecciones de modelos dinámicos ubican el pico entre octubre y diciembre de 2026, alcanzando anomalías superiores a +2.0 °C (categorizado como un evento Muy Fuerte).
  3. Duración: Se prevé que las condiciones de El Niño persistan con alta certeza durante todo el verano del Hemisferio Sur (invierno del Hemisferio Norte) y comiencen a disiparse hacia la primavera de 2027.
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